
La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierran la tierra y el mar: por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida.
Miguel de Cervantes Saavedra
En la Declaración Universal de los Derechos humanos, en su artículo número 3 se dice: Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros. Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona.
Entonces, ¿por qué los políticos tienen que decidir sobre mi vida o mi muerte? ¿ No és eso una intromisión a mi libertad ?
La libertad es mía, no se puede institucionalizar, no hay nada que se deba legalizar. Soy libre y punto.
Yo decido cuando morir, o cuando no morir. Mi libertad no es moneda de cambio de ningún programa político.
Mi muerte es mía y yo decido. Ni a favor ni en contra, eso es algo muy personal, que cada uno debe meditar o decidir en su momento. Y si yo no puedo, que decida mi familia más directa. Pero jamás un estado.
Unos quieren tu muerte, otros tu vida; los dos quieren tu voto.
No somos iguales, cada persona es un ser único e irrepetible. No hay nada más feo que la igualdad. Defiende tu singularidad. La libertad es el respeto a la singularidad de cada uno.