lunes, 8 de diciembre de 2008

La dulce mirada de la Luna

Cuando era más joven, y todavía estaba con la manada, me gustaba tumbarme en la hierba los días de luna llena.
Solía hacerlo en compañía de mi amado padre. Entonces aprovechábamos para reflexionar. Recuerdo un día, que bajo la limpia mirada de la luna, hablamos sobre las guerras. En aquel rincón del tiempo se estaba librando una brutal batalla. Mi padre la justificaba, y defendía a uno de los dos bandos. Razonaba con todo tipo de disquisiciones teóricas y mentales. Uno de sus razonamientos era que el conflicto lo habían iniciado los del otro bando.
Yo sin embargo no me posicionaba y le decía que eso era una locura, que no se podían justificar muertes, asesinatos, violaciones... en nombre de no se qué argumentos. Al final indignado y triste cerré los ojos y me dormí.

Una de las razones por las que decidí abandonar la manada e iniciar este viaje fue precisamente por aquella discusión. Tendemos a buscar explicaciones y razonamientos a todas las cosas, incluso a las más sucias y abyectas. Nos dejamos llevar por la mente, y el intelecto no es mas que un ordenador biológico, el cual lo vamos llenando de absurdas ideas. Pensad que todo lo que vamos almacenando no es nuestro, no es original. Vamos llenando el cerebro,de información prestada por otros. Y la gran mayoría de esta información está corrompida.

A lo largo de la historia se han producido miles de guerras y todavía seguimos matándonos. No hemos aprendido nada porque la información que nos meten es la misma. Filósofos, intelectuales, eruditos de todo tipo ; ahogados en enormes cantidades de información inútil, que no sirve para nada, que no les lleva a dar ni un solo paso hacia la paz y libertad del planeta.

Debemos aprender a pensar con el corazón, este nada sabe de teorías, pero es incapaz de hacer daño a nadie.

Seguiré aullando en las noches de luna llena...

2 comentarios:

pilardepiedra dijo...

Auuuuuu!!! la gerra no tiene justificación alguna. No entiendo ni nunca entenderé el sentido de los ejércitos.

Puedo llegar a entender a aquellas personas que si sus vecinos les han matado a sus familias y seres queridos puedan tomar las armas y defenderse, puesto que el ser humano intenta siempre sobrevivir.

Pero jamás entenderé que gente extraña aterrice en territorio extranjero a defender a unos y a matar a otros.
¿Quiénes son los buenos o los malos en una guerra? Para mí no tiene respuesta.

El lobo estepario dijo...

Totalmente de acuerdo Pilar. En caliente y defendiendo a los tuyos podría ser lógico. Pero nunca de otra forma. Matando friamente a personas inocentes.
Un saludo.