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sábado, 18 de julio de 2009

Amor, odio...


No es posible que un hombre a veces esté vivo y a veces muerto; es imposible. O bien el corazón conoce el odio o bien conoce el amor. Pero no puede haber un arreglo entre los dos. El odio es imposible en un corazón que tiene amor.

Había una mujer faquir que se llamaba Rabiya. Había tachado una frase en el libro sagrado que solía leer. ¡Nadie tacha frases en un libro sagrado! ¿Se puede mejorar algo en un libro sagrado?

Llegó otro faquir que se quedó en casa de Rabiya. Al leer el libro le dijo:
-Rabiya, ¡alguien ha destrozado tu libro sagrado! Ahora ya no es sagrado, alguien ha tachado una frase ¿Quién ha sido?
Rabiya dijo:
-He sido yo.
El faquir estaba muy disgustado y dijo:
-¿Por qué has tachado esa frase?
La frase decía: odia al diablo.
Rabiya dijo:
- Tengo un problema: desde el día que nació en mí el amor hacia Dios también ha desaparecido el odio dentro de mí; aunque quiera, no puedo odiar. Incluso si el diablo se presenta ante mí, sólo seré capaz de amarle. No tengo elección, porque para odiar es necesario que haya odio dentro de mí; para odiar tengo que tener odio en mi corazón. Si no, ¿de dónde lo voy a sacar y cómo lo voy a hacer?

El amor y el odio no pueden coexistir en el mismo cora¬zón, las dos cosas son tan opuestas como la vida y la muerte: no pueden existir a la vez en el mismo corazón.

Osho