El viejecito en su camino se cruzó con un aldeano que sorprendido por la hora de la mañana le pregunto: ¿a dónde vais tan temprano con esa pequeña cuchara en la mano? Voy a mover la montaña –contesto el viejecito- así el sol podrá ver el pueblo y los niños crecerán.
-Pero buen hombre, tú estas loco! –dijo el aldeano- ¿cómo crees que con esa cucharita vas a mover la montaña?
-Pues si nadie empieza, nunca nadie lo conseguirá."
La diferencia entre la esclavitud y la libertad está en dar el primer paso. No te garantiza el éxito pero sí te devuelve la vida, y éso en sí mismo es un éxito.